
jueves, 18 de febrero de 2010
Diario de una luna llena de vacío (día 3)

martes, 16 de febrero de 2010
Diario de una luna llena de vacío (día 2)
Las puertas podrán abrirse, pero ¿acaso la luna llena cabe por el ojo de una aguja?
El dolor, la noche cubre, pero no aleja. Se ha vaciado la luna ¿quién la llenará? La única estrella visible en el firmamento se apaga, se aleja, escapa, sueña despierta con la miel que la luna derrama cuando nadie la ve.
Ahora sólo este licántropo sentimiento de transmutación se apodera del vacío y hace reventar a la hinchada y desvelada luna llena de vacío.
No hay perdón donde no cabe la culpa.

ILU
jueves, 11 de febrero de 2010
Diario de una luna llena de vacío (día 1)

martes, 2 de febrero de 2010
Después de la poesía...
Una vez cosechadas las lágrimas, los latidos estrepitosos, las carcajadas, los abrazos y demás colecciones pareciera que la poesía abona nuestro corazón para dejar florecer esos restos en algo inmortal. El suspiro hecho palabra.
Después de la tempestad viene la calma, después de la poesía, el sosiego. Cada recuerdo, cada anhelo patrocinado por metáforas precisas, por símiles e hipérboles que dibujan nuestro corazón -a veces herido, a veces satisfecho- dejan en nuestra alma la sensación de haber volado sin despegar del suelo. Así, la poesía se convierte en catalizador de nuestro corazón.
¿Que qué viene después de la poesía? Más poesía, sin duda... acompañada de soledades íntimas y delicadas.
La poesía descubre nuestro interior más oculto, lo exhibe y lo regresa transformado en nostalgia.
Hasta la próxima.
miércoles, 3 de junio de 2009
EL PODER DE LA TUTSI



No me negarán que puede resultar sugestivo y, a veces hasta incómodo, -según la ocasión- ver cómo alguien (en mi caso, una mujer) saborea una paleta, comúnmente una Tutsi.
No se trata de tener la mente "cochambrosa" o de estar pensando en lo que nos gustaría hacer, pero es casi imposible quitar la imagen de la felación en tal caso.
Es cierto, resulta sexy chupar una paleta, quizá más para el que lo ve que para quien lo hace (eso en el caso de los hombres, que según investigaciones "fantasma" demuestran que el género másculino es mucho más visual, en cuestión de excitación, que su contraparte femenina).
El caso es que, si no fuera cierto, no hubieran atribuido ese poder visual a una de las imágenes que forman parte del GTA IV.
Los dejo con un testimonio innegable de lo que declaro, y que seguramente Stanley Kubrick avala en su versión de la polémica Lolita de Vladimir Nabokov, sin mencionar a los perversos publicistas que tanto saben de nuestros apetitos.
¿A poco se ven muy decentes o inocentes las mozuelas, ja? Niñas: Se los dejo de tarea.
viernes, 28 de noviembre de 2008
La poesía no ha muerto...

Me da mucho gusto ver la respuesta de quienes no sólo se comprometieron con hacer una tarea, sino que la llevaron más allá haciéndola suya. Me refiero a la tarea de buscar un poema de su interés y comentarlo.
Al parecer tenemos algunos poetas en potencia y muchos enamorados, secretos y públicos. Mientras conocemos mejor la poesía, nos acercamos más al umbral de nuestro corazón.
LOS AMOROSOS
Jaime Sabines
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.
martes, 11 de noviembre de 2008
¿Por qué los adolescentes siempre están cansados y tienen sueño?
3º D
Estos estudios han permitido constatar que durante la adolescencia el ritmo circadiano de nuestro cuerpo (una especie de reloj biológico interno) experimenta un reajuste, indicándonos que nos durmamos y nos despertemos más tarde.
viernes, 10 de octubre de 2008
La rola del día (el crucifijo)
clavada entre la tierra
soñando con que escarbes
y alguna vez me veas.
No soy mas que la sombra
del polvo sobre el suelo
el ojo de la hormiga
que se cerro de sueño.
Una y otra vez sácame de entre la tierra
llévame hasta donde estés, donde nadie nos detenga.
Yo soy esa palabra que tu jamás
dijiste
que se quedo guardada
que se quedo tan triste.
Yo soy el crucifico
al fondo de tu iglesia
al cual ya no visitas
al cual ya no le rezas.
Y es que hemos muerto de amor
pero el amor nunca muere
amor nunca muere.
FOBIA

